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jueves, 27 de noviembre de 2014

Los 3 edificios más raros del mundo

“Hang Nga Crazy House”, es como se conoce a esta curiosa casa ubicada en la ciudad de Dalat,(Vietnam), a poco más de 300 km de la gran Saigón. Dalat tiene una personalidad diferente al resto del país en varios aspectos y, en ella, se dan ciertas curiosidades que hacen que casi todos los viajeros la tengan en su hoja de ruta cuando se disponen a recorrerlo. Original diseño de La Casa de la Locura, en la que es posible pasar la noche.

Este peculiar inmueble es obra de Hang Hga (que le da nombre a la casa) e hija del expresidente vietnamita Truong Chinh, el mismísimo sucesor de Ho Chi Ming. Esta situación familiar ya ofrece algunas pistas para entender cómo la arquitecta consiguió salirse con la suya en este proyecto. Aun siendo quien era, las obras se interrumpieron en varias ocasiones y esta doctora en arquitectura tuvo que “pelear” la construcción de una obra que en algunos momentos fue tachada de ir en contra de los valores del régimen. En este caso sus técnicas de convicción triunfaron y, gracias a ello, podemos disfrutar en la actualidad de un edificio que poco o nada tiene que ver con el resto de la arquitectura del país.

crazy house

The Crazy House, en la que su autora tiene una habitación, es una especie de mezcla entre el mundo de los sueños y las pesadillas. Además de como hotel, funciona como sala de exposiciones. Recorrer sus estrechos corredores, subir y bajar sus empinadas escaleras que desafían las leyes de la gravedad y por las que apenas cabe una persona rozándose con los laterales, y en la que estás rodeado de representaciones de la naturaleza tanto animal como vegetal, es un espectáculo en sí mismo. Esta era la finalidad última de su creadora cuando la diseñó: acercar la naturaleza al espectador.

Cuenta con un total de diez habitaciones, cada una de ellas inspirada en diferentes especies de animales, el bosque, la jungla y hasta una en la que te sientes como dentro del árbol de Winnie the Pooh. En alguna podrías pasar horas leyendo tranquilamente mientras que en la de al lado te dan ganas de salir corriendo nada más asomarte por la puerta y ver la decoración con arañas que te espera dentro. Es curioso cómo uno no termina de estar seguro de si lo que ve le gusta, o todo lo contrario.

crazy house


Templo Blanco y Casa Negra

En una pequeña ciudad de Tailandia, se saturaron de tanto color. Se atrevieron a hacer algo totalmente inesperado. Huyendo de los típicos coloridos arquitectónicos tan reconocibles a lo largo y ancho del resto del país. Esa ciudad de valientes, lleva por nombre Chiang Rai. Una ciudad que hasta hace poco, era únicamente conocida por ser “el campamento base” de las rutas detrecking del norte y por su extraña clock tower, que todos los días a las siete en punto ofrece un espectáculo de luces y música con subida y bajada de péndulo incluido. Dicho así puede parecer bonito, pero el resultado del conjunto es de lo más excéntrico.
Entre templos de colores, budhas sentados, echados, reposados… entre dorados, brillantes y lentejuelas… Aparecen dos nuevas creaciones. Una a cada lado de la ciudad. Como si fueran el polo negativo y el positivo. El yin y el yan… El Templo Blanco y La Casa Negra.
El Templo Blanco se llama Wat Rong Khun y es obra de Chalermchai Kositpipat, un artista de reconocido prestigio en Tailandia, de esos que nunca has oído hablar y cuando investigas un poco, te culpas por ello. La estructura del mismo obliga a todo los visitantes “a pasar por el infierno”, representado por cientos de manos que quieren huir o arrastrarte hacia la oscuridad con ellas antes de llegar al cielo (donde se encuentra la zona de rezo).
B&N
B&N
El templo genera una especie de atracción y rechazo a partes iguales, dependiendo hacia donde mires. A la izquierda, un lago repleto de peces blancos. A la derecha, la cabeza de un dragón que escupe fuego. No puedes parar de mirarlo pero hay algo en él que te inquieta. Así es el templo blanco.
Templo blanco casa negra
Casa Negra o Ban daam Museum de Thawan Duchanee. Otro conocido artista nacional que suele rondar por allí porque vive en la casa de al lado. No es mala idea. Si te pagan por número de visitas, tú mismo puedes controlarlas. Este señor es de esas personas a las que les encantan las pieles de animales, los cuernos y los bichos disecados por todas partes. No sólo le gustan los animales muertos, también le encantan los vivos, pero no le vale con un perro o un gato. Por el jardín campan a sus anchas caballos y cisnes negros y la estrella del complejo que te da la bienvenida desde su jaula: una serpiente que debe rondar los 15 metros de largo. Con este entorno te imaginas que el autor debe ser un satánico con el cuerpo cubierto de tatuajes… nada más lejos de la realidad. Un entrañable viejecito de enorme barba blanca, fanático de la paella y cuya presencia convierte al Templo Negro en un lugar donde, paradójicamente, te apetece pasar un rato. Está claro que las cosas no siempre son lo que parecen.
B&N
B&N
Templo Blanco y Casa Negra. Casa Negra y Templo Blanco. Rompiendo tópicos, fusionando tradición y modernidad y provocando desconcierto en todos los que los visitan. Pocos lugares siembran tantas dudas cuando los ves. Dos lugares en blanco y negro en un país lleno de color que sin embargo, sobresalen por encima del paisaje.

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